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Oración para ser un instrumento del amor de Dios

Edición y reflexión: Oraciones de Dios

Oración cristiana · 8 lecturas

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Dos ramas de olivo se entrelazan junto a una cruz, símbolo de amor y unión

«Oración para ser un instrumento del amor de Dios». Esta oración puede acompañar un momento real de tu día. Léela con calma y deja que sus palabras te ayuden a expresar lo que vives: la gratitud, una dificultad, el cuidado de tu familia o la necesidad de comenzar de nuevo.

Bendito y amado Señor, un nuevo día se levanta en mi vida y tengo la dicha de abrir mis ojos una vez más y poder observar todas las maravillas de tu Creación. Qué grande es tu amor y qué perfecto es tu poder, Señor de mi vida, es por ello que hoy tengo una intención especial en mi corazón: quiero ser un instrumento de tu amor.

Quiero pregonar con mi vida, Dios mío, todo el amor que Tú has puesto en mi corazón, pues Tú has sido bueno conmigo, mi Señor, Tú me has bendecido grandemente y me has permitido conocerte y abrazarte cuando parecía que no había esperanza en mi vida. Por eso hoy elevo esta plegaria, Señor hermoso y te pido que me utilices como un instrumento tuyo, para llegar a muchas más personas, a esos tus hijos que necesitan de Ti.

Tú eres el único digno de obtener todo honor y toda gloria, Señor mío, quiero alabarte con mi servicio, quiero bendecirte con mis obras, pues no quiero quedarme de brazos cruzados, quiero ayudar en tu acción evangelizadora en todos los rincones del mundo, Señor mío, por eso te pido que envíes sobre mí la presencia de tu Espíritu Santo para que dé sabiduría, alegría y esperanza para llevar a cada uno de mis hermanos en el mundo.

Quiero ser un instrumento de tu amor, Señor mío, quiero poder darte a conocer a través de mi vida, ya sea en casa con mi familia, con mis amigos, con mis vecinos, con cada uno de mis entornos Señor, para que cada día más personas puedan conocerte, para que cada día más hermanos míos tengan la oportunidad de tener un encuentro personal contigo, Señor maravilloso.

Ayúdame, Señor amado, a poder entender que no hay mejor lugar que estar a tus pies. Yo sé que Tú estás obrando en mí y en todos los míos, yo sé que cuando me siento desanimado y estoy a punto de rendirme, apareces Tú con tu amor y tu misericordia y lo calmas todo, Señor, porque para Ti no hay imposibles, porque para Ti no hay impedimento que pueda frenar tu gloria incomparable, Señor.

Qué alegría siente mi corazón porque yo tengo la seguridad de que existes y estás vivo, Redentor nuestro, porque Tú has vencido a la muerte, porque Tú eres capaz de escuchar nuestras oraciones y hacer realidad cada uno de nuestros anhelos. Eres único, mi Dios, eres el Señor.

Por eso te pido, mi Señor todopoderoso, que puedas convertirme en un instrumento de tu amor, quiero ser, a través de Ti, una persona que logre conmover los corazones de las personas que se han acostumbrado a vivir fuera de Ti, fuera de tus preceptos y tus mandamientos. Quiero ser, Señor bendito, un hacedor de tu Palabra, un testimonio de fe.

Yo creo en Ti, Dios de mi vida, y creo en tu poder infinito y en tu misericordia que no tiene límites, es por ello que doy testimonio de lo que Tú has hecho en mi vida, de esa piedad absoluta que Tú has derramado sobre mí, pues me has perdonado, has lavado mis pecados y me has regalado nuevas oportunidades para conocerte y ser feliz. Porque eres bueno, mi Señor, y tu amor es eterno.

Permíteme ser portador de tu Palabra. Anímame a compartir con los otros aquel milagro que has hecho conmigo, pues Tú me rescataste del pecado, Señor, Tú me sacaste del hoyo en donde estaba sumergido y me diste una nueva esperanza: la de llevar tu mensaje de paz y amor por el mundo entero.

Pero eso sí, mi Señor, yo quiero que seas Tú quien se glorifique. Que Tú te hagas grande y yo me haga pequeño, mi Dios, que Tú seas exaltado y glorificado y que yo sea solo tu siervo, pues yo tengo la certeza de que Tú eres el verdadero Dios y yo soy solo tu servidor, Padre bueno, aquel que quiere hacer que muchas más personas te conozcan y gocen de las maravillas de tu amor.

Gracias, Padre bendito, porque me permites hoy elevarte mi oración. Gracias por tu bondad y gracias por escuchar cada una de mis súplicas. Te pido que cuides, protejas y bendigas a mi familia, Divino Padre, y que tu amor recorra hasta el último rincón de mi casa, de mi familia y de mi vida, Señor.

Me quedo contigo estando convencido de que estás a mi lado. Me quedo contigo sabiendo que Tú me tienes en tus manos y que harás de mí un instrumento de tu amor verdadero. Gracias por ser tan bueno conmigo y gracias porque sé que a tu lado puedo ser verdaderamente feliz. Todo esto te lo pido y agradezco, en el Precioso Nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Padre amado, no permitas que la inquietud por ser un instrumento del amor de dios me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.

Padre santo, pongo en tus manos esta petición: ser un instrumento del amor de dios. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.

Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en ser un instrumento del amor de dios, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Padre amado, no permitas que la inquietud por ser un instrumento del amor de dios me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.

Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: ser un instrumento del amor de dios. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Amado Dios, mi oración por ser un instrumento del amor de dios no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Amén. 🙏

Encontrarte con Dios en lo que estás viviendo

Rezar por una relación es pedir que el amor pueda vivirse con respeto, sinceridad y libertad. La oración no es una forma de obligar a otra persona a volver, permanecer o sentir de determinada manera. Puedes poner ante Dios tus deseos y tus heridas, y pedir sabiduría para escuchar. El cuidado cotidiano de una pareja se construye mediante palabras y acciones que reconocen la dignidad de ambos.

En una petición por amor o pareja, lleva ante Dios lo que deseas sin convertir la oración en un modo de forzar a otra persona. Pide un vínculo libre y respetuoso, en el que escuchar sea tan importante como expresar tu necesidad.

La vida de oración se construye en encuentros pequeños, no en una actuación perfecta. Puedes acudir a Dios con alegría, cansancio, preguntas o incluso con dificultad para encontrar palabras. El tiempo dedicado a rezar cobra sentido cuando se prolonga en la manera de escuchar, trabajar, cuidar y pedir perdón. Si hoy tu atención se dispersa, vuelve a una frase de la oración y comienza de nuevo sin reprocharte esa distracción.

Para meditar sobre esta oración

Al rezar «Oración para ser un instrumento del amor de Dios», puedes detenerte en esta pregunta: ¿Dónde necesito comenzar de nuevo sin esconder mi dificultad?

Una forma sencilla de rezar hoy

  1. Busca un momento posible dentro de tu jornada. Puedes rezar sentado, durante una pausa o antes de acostarte; procura que ese espacio te permita atender a las palabras con calma.
  2. Presenta una dificultad sin justificarte ni juzgarte: habla a Dios de ella con la sencillez de quien desea ser acompañado.
  3. Cierra la oración con una petición sencilla sobre el resto del día y un nombre concreto por quien quieras interceder. Si una frase te ha acompañado, puedes recordarla después.

Una petición con tus propias palabras

Dios mío, aquí estoy con lo que ha ocurrido hoy y con lo que todavía no sé resolver. Ayúdame a reconocer tu compañía en la vida cotidiana. Hazme atento a quien necesita cuidado, dispuesto a pedir perdón y agradecido por los dones sencillos. Sostén mi confianza cuando me falten las palabras y enséñame a caminar contigo paso a paso. Amén.