Oración para saber elegir
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
La voz se genera con tu propio navegador, sin salir de esta página.
Bendito Padre Celestial, hoy quiero darte las gracias porque me das la oportunidad gran de poder estar en tu presencia. Gracias porque puedo iniciar el día con salud y porque me proteges de los males que puedan presentarse a lo largo de mi jornada.
Señor bendito, hoy quiero que derrames tu luz resplandeciente sobre mi cabeza y mi mente. Necesito de Ti para saber tomar las mejor decisiones para mi vida, quiero que tu amor y gracia guíen mis pasos por los senderos de la verdad y la rectitud.
Adorado Padre, muchas veces mis emociones han hecho que me equivoque y que caiga constantemente en los errores. Mi vista y mi corazón son engañados con facilidad y es por esa razón que pierdo muchas cosas que son valiosas para mí.
En este día, Padre de amor, quiero que me des la calma y la tranquilidad para tomarme siempre un tiempo a la hora de tomar una decisión, a saber evaluar y analizar todo lo que me conviene y resultará favorable, así como también lo que no resultará tan positivo para mi vida.
Tú eres un Dios de verdad, en el que abunda la sabiduría. Quizás he estado viendo todas mis circunstancias con ojos del mundo y por eso, mis decisiones no han sido las mejores y mis elecciones estaban siendo malas.
Quiero que mis acciones te agraden siempre, que mi vida sea un reflejo de tu amor y tu bondad. Quiero ser una mejor persona, mostrarme mucho más amable, servicial y amoroso con mi prójimo. Ayúdame a poder encontrar la felicidad que tanto anhelo.
Sé que me has dado el inmenso poder de elegir y el libre albedrío, sin embargo, en esta oración, te suplico que puedas ayudarme a discernir con sabiduría en todas las pruebas que se me presenten. Tú sabes que mi única intención es ser feliz y hacer felices a quienes me rodean.
No permitas que caiga en el indecisión, en temores o en la incertidumbre. Dame la valentía que se requiera para ir siempre hacia el frente. Que mis temores no me hagan retroceder y dame la firmeza que necesito para mantenerme en mi posición y que nadie pueda convencerme de que las decisiones que tomé, ayudado por Ti, estén mal.
Quiero caminar contigo siempre, mi Dios. Que no haya espacio para la soledad, ni para la tristeza. No permitas que pueda malgastar mi tiempo en los placeres que ofrece el mundo y que quieren capturar mi corazón con las manchas del pecado. Ayúdame a saber elegir lo que debo.
Sé el dueño de mi vida, mi Señor. Dame la posibilidad de ser más humilde para saber aceptar mis errores y saber que hice mal para poder retractarme, corregir y elegir nuevamente. No permitas que mis decisiones hagan sentir mal a las personas que amo. Desbarata mis planes, antes que mis planes me desbaraten a mí.
Que mis decisiones estén siempre en base a tu Voluntad. Dame comprensión y aceptación para no dudar de tu gracia, ni te tus promesas. Regálame tu compañía en cada paso que dé y muéstrame el camino que tienes preparado para mí.
Gracias, Padre Santo, porque sé que escucharás mi oración sincera y humilde. Siempre te estaré agradecido porque te siento en cada momento. Quiero guardarme por completo bajo tu mirada y deseo que a partir de hoy, nada sea mío, sino Tuyo, hermoso Señor. Amén.
Amado Dios, mi oración por saber elegir no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: saber elegir. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Amado Dios, mi oración por saber elegir no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en saber elegir, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
El silencio también es oración. Antes y después de pedir por saber elegir, quédate unos segundos en calma y deja que Dios hable. Muchas veces lo que más necesitamos no es que cambie nuestra situación, sino que nuestra mirada se renueve para verla desde su amor.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por saber elegir con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por saber elegir, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con saber elegir y en todo lo que lo rodea.
Cómo rezar esta oración
- Reza esta oración al comenzar el día, cuando el corazón está más sereno.
- Relájate: una postura cómoda y la respiración lenta ayudan a concentrarse.
- Lee cada párrafo dos veces: la primera para comprender, la segunda para rezarlo.
- Añade tus propias peticiones, en especial las que no salen con palabras.
- Termina con la señal de la cruz y guarda una frase de la oración para repetirla durante el día.
Versículo para acompañar tu oración
«A aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.»
— Efesios 3:20
Dios siempre pide permiso para exceder nuestras expectativas.
Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.