Oración para valorar lo que tenemos
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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Me dispongo a estar en tu presencia, mi Dios amado, con la seguridad de que amorosamente oyes mis palabras y comprendes lo que mi corazón tan anheloso quiere decirte. Quiero postrarme frente a Ti y confiar en tu poder para que hagas de mí una mejor persona.
En el mundo, Padre, veo que la gente a veces se entusiasma por conseguir tantas cosas materiales, intentando esforzarse al máximo no por conseguir una mejor comunicación en la familia o mayor confianza entre padres e hijos, sino en comprar las mejores ropas, los mejores artefactos, la mejor casa, que no está mal, pero no hay que olvidar el verdadero propósito de la vida.
Pensar que el éxito se logra cuando tienes mayor fortuna que el resto o cuando has obtenido un mejor puesto de trabajo es algo equivocado, Señor, y yo ahora me doy cuenta. He vivido esos momentos, tratando de sacrificar todo cuanto tenía con tal de tener más, pero no me daba cuenta que me basta con tu bendición.
Pero era grande mi error, Padre, porque me demostraste que más importante que el vestido es la vida, que más importante que un auto o un buen celular es un plato de comida servido con amor. Y yo siempre tuve la más grande bendición justo en frente de mis ojos.
Mi familia significa para mí lo más preciado después de Ti, Padre celestial. Porque en ellos encontré la fuerza para aventurarme a nuevos caminos, porque es por ellos que lucho en el mundo para continuar manteniéndonos unidos y felices.
Ese es el verdadero tesoro, Señor, el tesoro que no tiene precio, que no se puede comprar ni con todo el dinero del mundo, porque no es algo de este mundo, es un regalo de tu reino en los cielos, Señor. Y por eso estoy en eterna gratitud contigo, mi Dios.
Te agradezco, Altísimo, por todo aquello que me brindas, por el pan de comida que pones a diario en mi mesa, porque día a día me permites tener un medio de trabajo para proveer a mi hogar y porque aunque pueda pasar alguna necesidad, tu Divina Providencia jamás me ha abandonado. Y no es que sea conformista, mi Señor, sino que quiero disponer esta oración en este día, para darte gracias y valorar todo lo que has tenido a bien proporcionarme.
No permitas que me olvide de Ti por tratar de obtener algo material, mi Señor. No permitas que mi vista se nuble olvidándome de lo más importante: tu amor en mi corazón y mi familia, que representa tu amor mismo en esta Tierra.
Yo creo, amado Padre, que el dinero nos puede volver esclavos de él mismo, porque jamás creeremos tener lo suficiente para vivir en paz. Siempre estaremos buscando más, intentando lo que sea para conseguirlo. Y esa es una vida que yo no deseo.
Por eso te agradezco que en tu enorme sabiduría me hayas privado de esas cosas tan dañinas y me hayas entregado el precioso obsequio de la vida y el amor. Mis alabanzas siempre serán para Ti, Padre, por todo lo que has hecho.
Por todo cuanto has obrado en mí, te doy gracias. Has permitido que mi vida vaya por un camino de sencillez y tranquilidad, librándome de los grandes pecados. Por eso, mi Dios de bondad, reconozco en Ti al padre que siempre busca lo mejor para sus hijos.
Te agradezco, también, por este espacio de oración, porque aquí me siento y siempre es un placer hablar contigo. Te pido que escuches mi oración en nombre de nuestro señor Jesucristo, que es quien intercede por nosotros en todo momento. Alabado seas, Padre, Amén.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en valorar lo que tenemos, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por valorar lo que tenemos. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Amado Dios, mi oración por valorar lo que tenemos no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en valorar lo que tenemos, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Padre amado, no permitas que la inquietud por valorar lo que tenemos me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Rezar «Oración para valorar lo que tenemos» es mucho más que repetir palabras: es poner en las manos de Dios lo que nos pesa en el corazón. Cuando nos detenemos ante él para hablarle por valorar lo que tenemos, reconocemos que no estamos solos y que existe un amor capaz de cuidar de lo que a nosotros se nos escapa.
Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con valorar lo que tenemos y en todo lo que lo rodea.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por valorar lo que tenemos con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por valorar lo que tenemos, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Cómo rezar esta oración
- Elige el momento del día en que tu mente esté más despejada.
- Comienza dando gracias a Dios por algo concreto de tu jornada.
- Reza la oración completa, en voz alta si puedes, saboreando las palabras.
- Ofrece a Dios tus intenciones personales relacionadas con lo que acabas de rezar.
- Cierra con una pregunta sencilla para tu vida: ¿qué me pide Dios hoy?
Versículo para acompañar tu oración
«Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibís, y os vendrá.»
— Marcos 11:24
La fe creída de antemano es la fe que Dios honra.
Que Dios, rico en misericordia, escuche tu oración y llene de bendiciones tu vida y la de los tuyos. Camina tranquilo: él va contigo.