Oración para alejar la calumnia de mi vida
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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En Ti me siento en protección, amado Dios. Quiero disponer mi presencia frente a Ti para hablarte como a un Padre en quien confío plenamente y nada puedo ocultarte. Tú conoces mi interior, Señor, sabes lo que me preocupa y lo que daña mi alma.
Quiero estar siempre bajo tu sombra protectora, Dios mío, ahí quiero descansar. Qué alegría siento cuando puedo sentir tu presencia cerca de mí y tu infinita paz me invade para hacerme reposar. Es grandioso tu amor, e incondicional.
Señor, quiero hablarte sobre las diversas situaciones que nosotros tus hijos atravesamos en este mundo. Hay que enfrentar muchos males, Padre, entre ellos está la calumnia, una mentira que es peligrosa si te llegas a topar con ella.
He visto cómo muchas personas alrededor mío han sufrido por esta situación, llegando a renunciar a todo lo que estaban haciendo y yéndose a otro lugar para escapar de estas palabras tan dañinas y malvadas, Todopoderoso.
Yo también he experimentado esto, Padre. Y el dolor que uno siente al enterarse de esa situación es muy intenso. Eso me hace pensar, Señor, que la maldad en el mundo ha llegado a tanto y que quienes hacen este tipo de cosas es porque no han conocido tu palabra.
Quiero pedirte no sólo por mí, Señor, sino por todos aquellos quienes han padecido estas injurias y ahora mismo están sintiendo que están solo y desprotegidos. Que sepan que no es verdad, Señor, que puedan sentir tu presencia, tu abrazo que los calmará.
En algún momento, tal vez, yo también he sido causante de ofensas a mi prójimo, quizá yo también he calumniado a alguien. Si ha sido así, Señor, yo quiero pedir perdón. No es bueno que ese tipo de conductas permanezcan en aquellos que quieren mejorar.
Y las personas que han cometido estos errores, por ellos no te pido que reciban algún castigo o que experimenten lo mismo que han ocasionado en otro, sino al contrario, líbralos de ese mal y permite que empiecen a darse cuenta de sus acciones y lograr un cambio en sus vidas. Esto te pido, Señor.
Y te agradezco por tantas bendiciones que me entregas a diario, Padre. Porque a pesar de todo no puedo olvidarme cuántas haces cosas haces por mí todos los días y qué oportunidades me das para ser mejor, para redimirme de mis pecados.
Aleja la calumnia de mi vida, Dios bendito. No permitas que lleguen a mí las palabras que pueden ofenderme, que pueden perjudicarme. Tú sabrás librarme de esos males y permitir que me mantenga firme en mi trabajo de honestidad y bondad.
Gracias de doy, santísimo Señor, por la oportunidad que me das a mí y a todos tus hijos de hablar de esta manera contigo. Es tan gratificante conversar contigo y contarte todo lo que sucede en nuestra vida diaria. Me hace feliz saber que eres mi Padre.
Y también confío en que mis palabras no quedarán desatendidas, Señor de amor. Tú me oirás y entenderás todo lo que te digo. Encomiendo a Jesucristo, tu único hijo, que pueda llevar mis plegarias hasta tu santa presencia. Gloria a Ti, Padre celestial. Por los siglos de los siglos. Amén.
Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: alejar la calumnia de mi vida. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en alejar la calumnia de mi vida, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por alejar la calumnia de mi vida. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: alejar la calumnia de mi vida. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Rezar es entrenar la esperanza. Quien repite esta oración por alejar la calumnia de mi vida va construyendo dentro de sí un espacio de paz que ninguna circunstancia puede arrasar. La fe no siempre cambia las cosas de inmediato, pero siempre cambia primero el corazón que ora.
Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
Cómo rezar esta oración
- Enciende una vela o coloca delante de ti una imagen sagrada si eso te ayuda.
- Pon nombre a tu petición: di a Dios con claridad para quién y para qué rezas.
- Reza la oración con calma, sin esconder nada de lo que sientes.
- Guarda un minuto de silencio para escuchar lo que Dios quiera decirte.
- Anota tu petición y la fecha en un cuaderno: volverás a agradecer cuando llegue la respuesta.
Versículo para acompañar tu oración
«A aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.»
— Efesios 3:20
Dios siempre pide permiso para exceder nuestras expectativas.
Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.