Oración para revestirse del amor de Dios
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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Padre Eterno, me presento ante Ti para mostrarte mi alma con humildad, en mi vida Tú eres supremo. Me dirijo a Ti para que puedas sentir mi alma y guiarme en este valle, Padre Santo.
Padre mío, te muestro mi alma para que puedas mirarla y acogerla con tu santo manto, la vida nos pone pruebas en donde el ánimo de continuar se debilita y sólo nos queda esperar para que llegues Tú y con tu amor nos muestres el camino de salvación.
Señor mío, hay momentos, en que la desorientación llega a mí y las nubes del abatimiento me ciegan. He sentido tristeza, desdicha por no encontrar un punto que sienta paz o sentirme amado, momentos donde he peleado con gente que me quiere y se preocupa por mí.
En mi alma yo reconozco a Tu luz que se enciende y me calienta, me recuerda tu santa presencia, pero por los problemas del día a día, cada vez se me hace más difícil encontrarla, te pido que me ayudes a mirarla y envolverme en ella para seguir tu camino, Señor.
Ayúdame a seguir tu luz, mi Santísimo Señor, a que mi corazón se guíe de tus pasos y que mi alma se revista de tu amor, Padre Misericordioso, no permitas que mis actos sean ajenos a tu nombre, te pido Dios Mío, que me ayudes a mí que clamo amor para mi vida.
Conozco señor Bendito, de pecadores que tampoco saben el camino del amor, reconozco al mundo que le da la espalda a Tu palabra, te pido que los ayudes, Padre Misericordioso, a que encuentren la calidez de Tu amor.
Amoroso padre, sé lo difícil que es vivir sin tu manto sagrado, he transitado por estos caminos sin tu nombre sobre mi cabeza y he tropezado, pero si tu amor me das, sólo me encontrarás lleno de armonía y amor para compartir con mi prójimo proclamando tu nombre.
Te doy gracias, padre Santo por, las bendiciones que encuentro a mi alrededor, mi fe y la felicidad que encuentro con mi familia te la debo a Ti, gracias por permitirme disfrutar las enseñanzas de mis padres y la alegría de sus corazones.
Que la fe de los hombres no se acabe, mi Señor misericordioso, tu luz se extenderá por sobre la humanidad que te sigue y que ha nacido del amor que propagas por sobre nuestras cabezas, bendito tu nombre y tu poder.
Padre Celestial, te pido que mantengas a mi corazón latiendo siempre junto al tuyo, para continuar bajo el dominio de Tu nombre, mi Santísimo Señor, no permitas que mi vida sea ajena a tus designios, haz de mí un fiel servidor.
Siempre estaré en gratitud que me permitas llevar mis plegarias a tu pecho, y encuentre la oportunidad de dirigirme a ti, Padre Santo, para que me guíes con tu presencia en el canal de la oración, Santo Señor.
Jesucristo, tu hijo amado, nuestro salvador, permitió que este camino de alabanza y reflexión sea posible. En honor a su sacrificio te pido que oigas mi pedido, con toda la devoción que permitas encontrar en tu bondadosa presencia, Señor mío. Amén.
Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: revestirse del amor de dios. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por revestirse del amor de dios. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Padre amado, no permitas que la inquietud por revestirse del amor de dios me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.
Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: revestirse del amor de dios. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
El silencio también es oración. Antes y después de pedir por revestirse del amor de dios, quédate unos segundos en calma y deja que Dios hable. Muchas veces lo que más necesitamos no es que cambie nuestra situación, sino que nuestra mirada se renueve para verla desde su amor.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por revestirse del amor de dios con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por revestirse del amor de dios, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Cómo rezar esta oración
- Aparta cinco minutos de calidad: no es mucho tiempo para lo que está en juego.
- Empieza reconociendo la presencia de Dios contigo en este momento.
- Reza la oración como si Dios estuviera sentado a tu lado escuchándote.
- Ofrécele la persona o situación que te preocupa y déjala en sus manos.
- Acércate al día con la certeza de que no caminas solo: él va contigo.
Versículo para acompañar tu oración
«Sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.»
— Colosenses 3:14
El amor es la prenda que mantiene unidas a las personas y a las familias.
Que el Señor te bendiga y te guarde; que haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su paz. Amén.