Oración para que no falten los alimentos en mi mesa
«Oración para que no falten los alimentos en mi mesa». Esta oración puede acompañar un momento real de tu día. Léela con calma y deja que sus palabras te ayuden a expresar lo que vives: la gratitud, una dificultad, el cuidado de tu familia o la necesidad de comenzar de nuevo.
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Amoroso Dios, que todo lo sabes y que nada escapa de tus ojos y de tu poder, agradecido me siento por haberme dado la vida, por permitir que pueda vivir en esta hermosa tierra y disfrutar de tus innumerables bendiciones.
Me siento sumamente dichoso porque me das a diario todo lo que necesito para poder llevar una vida digna y justa en este mundo, gracias oh Dios mío, porque nada me falta, porque todo aquello por lo que he trabajado y por lo que te he pedido siempre lo he conseguido, porque me das en la medida de lo que es justo para mí, Señor.
A diario me encomiendo a Ti, para poder contar con tu bendición, para que puedas darme lo que mi corazón anhela, y hoy amado Dios, vengo hacia Ti, para pedir tu favor y tu gracia, para que en mi mesa y en mi hogar nunca falte el alimento; que a diario pueda gozar de un plato de comida fresco, de alimentos saludables para mantenerme con bien.
Te pido con fervor mi Santo Señor, que pueda ser capaz de saciar el hambre de mi familia, que pueda brindarles a diario el alimento justo y sano que sus cuerpos necesitan para un sano desarrollo, ayúdame Dios Bendito a proveer mi hogar de todo lo que es necesario para vivir.
Que en mi trabajo pueda realizar con éxito mis labores, para que pueda conservar mi puesto de trabajo, ya que este es mi mayor fuente de ingresos, y con el cual puedo solventar los gastos y necesidades de mi familia, te pido Padre misericordioso que me permitas seguir trabajando a diario, para que a mi familia no le falte nada de lo necesario.
Con mucho amor y ahínco trabajo a diario para que los resultados sean a mi favor, para que pueda obtener tu gracia y tu bendición, pero suelo cometer errores mi Señor y por ellos te vengo a pedir perdón, perdón si reniego a veces de mi condición social, de mi horario de trabajo o de mis responsabilidades, es la debilidad o el cansancio, pero debes saber Señor mío, que me siento agradecido y dichoso por todo lo que tengo.
Yo solo quiero ser de tu agrado Dios mío, que pueda hacer las cosas correctas aun cuando me cueste, que pueda ser digno y justo, y que cuando el hambre llegue a mi hogar, busque la manera correcta y justa de saciarlo, que no me deje tentar por los caminos fáciles, por los caminos del hurto, ayúdame y fortalece mi fe Señor bendito, que pueda mantenerme firme en mis principios.
Te pido que me des la fortaleza necesaria para poder salir adelante, para seguir trabajando día tras día y poder cubrir las necesidades diarias, a pesar del cansancio, a pesar de la fatiga, que pueda ser digno de recibir tus bendiciones Señor, que mi trabajo sea recompensado con tu amor y tu atención.
Altísimo Dios de la misericordia, que cada alimento que entre en mi hogar y sea servido en mi mesa, venga de manera justa y honrada, bendice cada bocado, cada platillo, cada fruta o verdura que mi familia consuma, que cada alimento sea de provecho y en bienestar de todos, que nos pueda fortalecer y nutrir de la manera que requerimos, para que la salud no falte en mi hogar.
En mi humilde oración, también te pido por aquellos que no tienen qué comer, aquellas personas que se encuentran desempleadas y no pueden sustentar a sus familias, ayúdales Señor a encontrar un trabajo que les permita cubrir sus necesidades y sobre todo su hambre, te pido con fervor por aquellos que están atravesando hambre y penurias.
Bendice a quienes no tienen un plato hoy sobre su mesa, para que no pierdan la fe y no se inclinen por medios fáciles y de perdición, sé que el hambre puede hacer que las personas cometan delitos, pero dales fortaleza para que se resistan al mal y que sigan confiando en que Tú les proveerás de lo que es necesario.
Porque no hay imposibles para Ti Padre Santo y sé que puedes saciar su hambre, sé que serás justo y benevolente con mis hermanos. Ayúdanos a todos tus hijos mi Santo Señor, danos de tu bendición y protege nuestros hogares, danos del pan de vida que es tu palabra y fortalece nuestra fe a diario, para poder alcanzar todo aquello que requerimos para poder vivir. Todo te lo pido con fe y esperando tu voluntad, en el nombre de Jesucristo, Amén.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: que no falten los alimentos en mi mesa. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.
Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: que no falten los alimentos en mi mesa. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Amado Dios, mi oración por que no falten los alimentos en mi mesa no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en que no falten los alimentos en mi mesa, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Amén. 🙏
Encontrarte con Dios en lo que estás viviendo
El título de una oración poderosa expresa la confianza de quien reza, no una garantía de que ciertas palabras produzcan un resultado automático. Puedes acudir a Dios con una necesidad urgente y mantener una actitud sencilla de escucha. Esta oración invita a unir la petición al cuidado de la vida cotidiana, de manera que el encuentro con Él continúe en la forma de tratar a los demás.
Si todavía no sabes qué pedir, puedes empezar por contar a Dios cómo ha sido este momento de tu día. Una oración sencilla no necesita abarcarlo todo para ser sincera.
La vida de oración se construye en encuentros pequeños, no en una actuación perfecta. Puedes acudir a Dios con alegría, cansancio, preguntas o incluso con dificultad para encontrar palabras. El tiempo dedicado a rezar cobra sentido cuando se prolonga en la manera de escuchar, trabajar, cuidar y pedir perdón. Si hoy tu atención se dispersa, vuelve a una frase de la oración y comienza de nuevo sin reprocharte esa distracción.
Para meditar sobre esta oración
Al rezar «Oración para que no falten los alimentos en mi mesa», puedes detenerte en esta pregunta: ¿Qué gesto de cuidado puedo llevar a mi vida después de este momento?
Una forma sencilla de rezar hoy
- Busca un momento posible dentro de tu jornada. Puedes rezar sentado, durante una pausa o antes de acostarte; procura que ese espacio te permita atender a las palabras con calma.
- Escoge un gesto cotidiano: escuchar, acompañar, ayudar en casa o reparar una palabra que haya herido.
- Cierra la oración con una petición sencilla sobre el resto del día y un nombre concreto por quien quieras interceder. Si una frase te ha acompañado, puedes recordarla después.
Una petición con tus propias palabras
Dios mío, aquí estoy con lo que ha ocurrido hoy y con lo que todavía no sé resolver. Ayúdame a reconocer tu compañía en la vida cotidiana. Hazme atento a quien necesita cuidado, dispuesto a pedir perdón y agradecido por los dones sencillos. Sostén mi confianza cuando me falten las palabras y enséñame a caminar contigo paso a paso. Amén.