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Oración para proteger mi negocio

Edición y reflexión: Oraciones de Dios

Oración cristiana · 1 lectura

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Pan, espigas y herramientas de trabajo junto a una cruz representan el sustento

Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.

Señor de la misericordia, Tú que estás presente en todo momento de mi vida, Tú que conoces mis penas, mis alegrías, Tú que eres el Rey de Reyes. Hoy me pongo de rodillas ante Ti, para darte gracias, infinitas gracias por todo el amor y las bendiciones que derramas sobre mí.

Quiero clamar tu nombre y decirle al cielo lo agradecido que estoy por tu infinita bondad, porque a diario me provees de todo lo que es necesario para vivir, me has permitido tener un techo, me has permitido tener alimento sobre mi mesa, ropa sobre mi cuerpo y porque sobre todo, me permites tener un negocio, con el cual, puedo sustentar a mi familia y darles lo que necesitan.

Gracias Mi Señor, porque cuando oré hacia Ti, pidiéndote la fortuna de tener un negocio con el cual solventar mis gastos y necesidades, no me lo negaste Señor, diste oído a mis diarias oraciones, viste mis lágrimas, y viste mi corazón.

Me concediste aquello que mi corazón anhelaba, y hoy solo puedo agradecerte por eso mi Señor, y no me alcanzan las palabras para contarte lo dichoso que soy, y la manera en que esta bendición trajo bienestar y felicidad a mi vida y a mi familia.

Mi negocio, es la fuente principal de ingresos en mi hogar Bendito Padre, con él me he permitido pagar deudas, solventar gastos, la educación de mis hijos, y el sustento diario del hogar, además de innumerables momentos de diversión junto a mi familia.

En esta humilde oración mi Señor, te pido que protejas mi negocio, porque Tú conoces la situación de esta sociedad hoy en día Padre, sabes lo difícil que es conservar un negocio, y que este sea próspero.

Te pido mi Señor, mantengas lejos a aquellas personas que solo buscan hacer el mal, que se aparten de mi negocio las envidias y las falsas amistades, aquellos que se acercan a mí solo por un interés monetario y material.

Hermoso Padre, que mi negocio no caiga preso de la delincuencia, de los extorsionadores, de aquellas personas que solo se dedican a robar y a hacer daño a los demás, no permitas que cumplan con su cometido Señor Bendito.

Protege este negocio mi Señor, que es el sustento de mi hogar, que la maldad no penetre en él y que siempre se mantenga a salvo de mis enemigos, porque ellos solo quieren el fracaso y la desdicha de mi hogar y mi sustento.

En esta oración Padre, quiero pedirte también por mí, porque el dinero cambia a la gente Padre y no quiero que eso me pase a mí, no permitas Señor, que con el paso del tiempo me vuelva un hombre avaro.

Ayúdame a ver siempre con claridad el panorama que se me presente, que pueda ser un hombre justo y honrado, que mi trabajo sea mi mayor orgullo y que nunca olvide mi principal objetivo, que es mi familia y su progreso.

Si es tu voluntad Padre Santo, que la prosperidad acompañe mi negocio y que el mal se mantenga siempre lejos de él, que no nos falte el buen ánimo y sobre todo las ganas de salir adelante, te lo pedimos mi Señor, en el nombre de Jesucristo, Amén.

Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: proteger mi negocio. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.

Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en proteger mi negocio, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por proteger mi negocio. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.

Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: proteger mi negocio. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.

Amén. 🙏

Reflexión para tu oración

Toda oración nace de una necesidad, y toda necesidad es una puerta que se abre hacia Dios. Si hoy rezas por proteger mi negocio, date cuenta de lo que estás haciendo: estás confiando a alguien más poderoso que tus problemas aquello que quizá llevas tiempo intentando resolver solo.

Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.

No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.

Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.

Cómo rezar esta oración

  1. Busca un lugar tranquilo y aparta el móvil: pocas cosas ayudan tanto a orar como el silencio.
  2. Haz la señal de la cruz y respira hondo un par de veces para entrar en calma.
  3. Lee la oración despacio, con atención a cada frase; no tengas prisa por terminarla.
  4. Detente en lo que más toque tu corazón y repítelo con tus propias palabras.
  5. Termina con un Padre Nuestro o simplemente con un «gracias, Señor».

Versículo para acompañar tu oración

«Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.»

— Proverbios 16:3

Poner el trabajo y la economía en sus manos trae orden y rumbo.

Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.