👨‍👩‍👧 Oraciones para la Familia

Oración para expulsar los males de casa

Edición y reflexión: Oraciones de Dios

Oración cristiana · 1 lectura

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Un hogar iluminado entre olivos bajo la protección de una cruz

Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.

Dios de mi vida, gracias por la oportunidad que tengo de entablar un diálogo cara a cara contigo, porque tu disposición es única cuando se trata de escucharme y de atender las necesidades que me rodean constantemente. Gracias por mi vida y la vida de todos los que integran mi familia y mi hogar.

Hoy siendo muy directo pero con mucha preocupación te quiero entregar mi casa, mis seres más querido que habitan en ella y todo mi ser. Pues, mi hogar siempre fue un lugar muy acogedor, donde las risas y la armonía reinaban a diario, pero ahora se ha tornado un ambiente muy conflictivo, donde la intolerancia se pasea por cada espacio mi casa, convirtiéndose en un lugar de muchos pleitos.

Siento temor y mucho pesar, ver en qué se ha convertido ahora mi casa, que la actitud de mis padres, mis hermanos, tío, primos u otras personas incluyéndome, es a la defensiva, todo nos molesta, todo nos fastidia, ya no hay ternura en el trato ni comprensión al escuchar alguna explicación.

Tú amado Dios, eres la fuente inagotable del amor en todo su esplendor, ven y reina nuevamente entre nosotros por favor, bendice este hogar y colma cada rincón con el poder de tu gracia, que por la sangre de tu adorado Hijo Jesús, mi familia vuelva a ser la antes, sana la ceguera de sus corazones y bríndales nueva luz para volver a Ti y no soltarnos más.

En tu Santo Nombre, expulsa todo mal que haya sido sembrado por envidia o algún sentimiento de odio, quizás por personas externas o las mismas que habitan esta casa, aleja por tu eterna misericordia y por el sacrificio de nuestro Redentor, todos los problemas, toda enfermedad y peligros que nos sentimos vulnerables en estos momentos.

Tal vez al enemigo ya no le resulta salirse con la suya cuando caía en muchos pecados que envolvieron mi pasado y ahora, con pura maldad a irrumpido mi hogar que para caiga en la tentación, metiéndose con mi familia. No permitas más daño Señor, te lo suplico.

Sé que el maligno tiene mucha habilidad para hacernos daño, que lo hace y seguirá haciéndolo, pero Tú mi Dios, tu bondad es más poderosa que cualquier mal, rompe las cadenas del pecado y libera los corazones prisioneros por el demonio. Ven y arranca de raíz toda envidia, toda enfermedad, muerte o agresividad que enferma mi casa y expúlsalo con furia de aquí.

Hoy me quiero consagrar a Ti, consagrar a mi familia y mi casa en tus manos. Me reconozco como pecador mi Dios, que he cometido innumerables faltas contra Ti y muchas personas. Te pido que puedas perdonarme, liberarme de toda culpa, pues a vece el dolor o la impotencia me gana y me hace reaccionar con malos actos o de manera impulsiva.

Quiero empezar todo con un corazón limpio, que sea igual al tuyo Señor, libre de pecado y de la misma manera te pido que laves toda mancha que mis familiares puedan tener. Queremos empezar limpios y tener la valentía de no volver a lastimarte ni lastimarnos entre nosotros.

Sálvanos de nuestros enemigos, de todos aquellos que se han ensañado por sembrar el mal con calumnias o hasta maldiciones en nuestro hogar. Sostén nuestras vidas bajo tu diestra poderosa, aleja toda infestación que las personas conocidas o desconocidas siembren de manera tangible o intangible en esta casa.

Ayúdanos a poder vivir en paz, a poder descansar con tranquilidad y volver a compartir momentos agradables en mi hogar, que en conjunto podamos progresar tratándonos con mayor comprensión, orando unidos mientras tu amor purifica mi casa y nuestras vidas.

Pues Tú Señor eres mi amparo, me refugio en Ti y en todas tus promesas, expulsa todos los males de nuestro círculo familiar, para que tu misericordia resplandezca por nuestra fe y mi casa sea nuevamente el lugar que te pertenece, te lo pido en nombre de tu amadísimo Hijo Jesús, Amén.

Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por expulsar los males de casa. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.

Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: expulsar los males de casa. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.

Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: expulsar los males de casa. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.

Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por expulsar los males de casa. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.

Padre santo, pongo en tus manos esta petición: expulsar los males de casa. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.

Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por expulsar los males de casa. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.

Amén. 🙏

Reflexión para tu oración

Rezar es entrenar la esperanza. Quien repite esta oración por expulsar los males de casa va construyendo dentro de sí un espacio de paz que ninguna circunstancia puede arrasar. La fe no siempre cambia las cosas de inmediato, pero siempre cambia primero el corazón que ora.

Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.

Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.

Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.

No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.

Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.

Cómo rezar esta oración

  1. Encuéntrate con Dios tal como estás: sin máscaras y sin prisa.
  2. Nombra delante de él lo que llevas dentro, aunque sea doloroso o confuso.
  3. Reza la oración poco a poco, dejando que las frases se conviertan en las tuyas.
  4. Pide la gracia concreta que necesitas hoy, no la que necesitarás mañana.
  5. Da gracias siempre, aunque todo siga igual: la fe se sostiene en la gratitud.

Versículo para acompañar tu oración

«Yo y mi casa serviremos a Jehová.»

— Josué 24:15

Decidir hoy quién ocupa el centro de tu casa decide el mañana de todos.

Que esta oración sea para ti fuente de consuelo, fuerza y esperanza. Dios nunca deja de escuchar a quien lo busca con corazón sincero.