Oración para dominar mi carácter
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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Con agrado me dirijo a Ti, Señor bendito. En Ti veo siempre al Padre que escucha cada palabra que digo y cuida cada de mis pasos en la vida. Hoy quiero postrarme ante Ti con la seguridad de que oirás mis palabras y cumplirás lo que te pido en el momento que consideres correcto.
Oye mi ruego, Dios mío, hazme un instrumento de tu amor. Y en el mundo donde vivo, concédeme la oportunidad de practicar tu palabra constantemente, a cada momento, para sentir que mi existencia realmente tiene un sentido y un propósito verdadero.
A lo largo de mi vida me he dado cuenta de que durante las discusiones que puedan surgir, mis reacciones, la mayoría de veces, han sido muy negativas. Pues he contestado mal a las personas con las que he estado en algún desacuerdo.
Y también he respondido de forma ofensiva, causando daño no sólo a compañeros o conocidos, sino también a mis amigos. Pero, sobre todo, Padre mío, he obrado mal en contra de mis familiares, que siempre han estado para mí brindándome su apoyo.
Es injusta esa situación, me doy cuenta, Dios amado. Pues ellos son las personas que más se preocupan por mí en cada instante, buscando mi bienestar y dándome consejos para evitar que sea presa del sufrimiento y la desesperación.
Es por eso que te pido, Señor santísimo, que me permitas dominar el mal carácter que ahora tengo, para que mi obrar desde ahora sea más constructivo, siempre pensando en los demás y en cómo los haré sentir, para que de esa forma pueda prevenir ofensas a quienes me aman.
Y en general, Señor, quiero que mi carácter sea más amable, para que las relaciones que entablo con las personas en cualquier hora y lugar del día, sea con conocidos o con amigos, puedan ser ahora más buenas y libres de agresiones.
Esparce tu bondad por el mundo, enseñando a tus hijos e hijas que siempre el camino del respeto es el más indicado cuando se trata de resolver alguna discusión, puesto que cada persona merece y desea ser tratada con amabilidad y calidez.
Perdona mis ofensas, Padre de misericordia. Yo reconozco que no me he conducido del todo bien por esta vida, pues he caído muchas veces en la tentación de la ira y he explotado frente a alguna persona tratándola mal y siendo muy descortés.
Por eso, Padre celestial, dame la oportunidad de reivindicarme y ser más amable, hablando con propiedad y pensando cada vez que voy a decir algo, reflexionando sobre si es lo adecuado o si es mejor decir otra cosa.
Mi corazón está infinitamente agradecido contigo, mi Señor amado, porque me has permitido expresarme con claridad y transparencia. La confianza que Tú me das no la puedo encontrar en nadie más. Sólo Tú me inspiras esa seguridad para decir lo que pienso realmente.
Tengo fe, Altísimo, en que mis ruegos no quedarán en el vacío, pues Tú siempre estás conmigo y me apoyas en las decisiones que tomo para ser mejor con cada día que pase. En nombre de Cristo te encomiendo mis palabras. Alabanzas para Ti, mi amado Dios. Amén.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por dominar mi carácter. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Amado Dios, mi oración por dominar mi carácter no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: dominar mi carácter. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por dominar mi carácter. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Hay peticiones que se repiten cada día porque tocan lo más hondo de la vida, como dominar mi carácter. Dios no se cansa de escucharnos. Igual que un padre sonríe cuando su hijo vuelve una y otra vez con la misma pregunta, él espera que sigamos hablándole sin miedo ni pudor.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Cómo rezar esta oración
- Busca un lugar tranquilo y aparta el móvil: pocas cosas ayudan tanto a orar como el silencio.
- Haz la señal de la cruz y respira hondo un par de veces para entrar en calma.
- Lee la oración despacio, con atención a cada frase; no tengas prisa por terminarla.
- Detente en lo que más toque tu corazón y repítelo con tus propias palabras.
- Termina con un Padre Nuestro o simplemente con un «gracias, Señor».
Versículo para acompañar tu oración
«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.»
— Mateo 7:7
Tres verbos, tres promesas: la puerta siempre se abre a quien llama con fe.
La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde tu corazón y tu mente, y que su amor llene tu casa. Amén.