Oración para dar gracias por el día vivido
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
La voz se genera con tu propio navegador, sin salir de esta página.
En esta tierna noche, me pongo de rodillas ante Ti, Amado Señor, para darte las gracias por todo aquello que permites en mi vida, por tus bendiciones y por la oportunidad que me brindas a diario de poder hacer las cosas de la manera correcta, de la manera en que a Ti te agraden Padre Eterno.
Quiero agradecerte por este día vivido, por haber podido despertar en mi casa junto a mi familia, por poder gozar de su presencia, de su compañía diaria, y de su amor, gracias Dios, por permitirme ser parte de sus vidas y poder disfrutar mi vida junto a ellos.
Me siento muy agradecido por los momentos vividos este día, porque cada buen momento me deja un recuerdo inolvidable y cada momento no tan bueno me deja una lección para mi vida, porque todo lo que permites Señor, es sabio y justo para nuestras necesidades.
Gracias mi Señor, porque pude sentir tu presencia desde que me levanté por la mañana, porque me acompañas a lo largo del día y me permites escuchar los susurros de tu santo espíritu, que me guía para hacer lo correcto.
Me siento sumamente agradecido por haberme cuidado y protegido este día contra todo mal, contra ladrones, contra accidentes, contra personas malintencionadas. Gracias también por cuidar de mis pensamientos, porque tus palabras han hecho eco en mi cabeza durante todo el día para guiarme y hacerme un hombre de tu agrado mi Dios.
Hermoso Señor, las palabras nunca serán suficientes para expresarte todo mi amor y mi agradecimiento, es por Ti que tengo todo lo que ahora tengo, me has dado todo lo necesario para vivir en este mundo Bendito Dios y aún sigues bendiciéndome a diario.
Te pido mi Señor que mientras tenga vida, me lleves siempre de tu mano, soy tu hijo y necesito de tu compañía constante, porque las pruebas son duras y sé que solo estando contigo podré salir victorioso de ellas, sé que para Ti no hay imposibles mi Dios, es por eso que pido que nunca me faltes, que mis días venideros serán como este donde puedo gozar de tu compañía y tu amor.
Este día me ha sido de gran provecho oh Dios, he despertado muy temprano y me he encomendado a Ti, y he dejado en tus manos todos mis planes, todos mis inciertos, y Tú has sabido llevarlos por un camino de rectitud y éxito.
He podido gozar de mi familia y amigos, hemos compartido nuestra felicidad, nuestras dudas y miedos, y hemos visto gozosos tu obra Señor, todo lo que has conseguido en nosotros, gracias a tus palabras, a la guía de tu Santo Espíritu.
Quiero agradecer mi Señor por tu amor, y por haberme dado hoy la oportunidad de mejorar aquellas cosas que ayer no hice bien, aquellas cosas en las que me equivoqué, gracias por permitirme ser mejor que ayer.
Ya llegada la noche, quiero pedirte mi Dios, que nos protejas y nos cubras con tu sagrado Manto, para que nada nos pueda hacer daño, y que esta noche sea de provecho para nuestros cuerpos y mentes cansadas, danos la paz y la tranquilidad que necesitamos para tener un sueño reparador.
Quédate siempre a mi lado Señor, dame tu guía constante, y ayúdame a ser un hombre bueno, te ofrezco todo lo que soy Señor, incluso esta noche, te la entrego a Ti, porque en tus manos todo se vuelve de provecho, de bien y de amor, quiero hacer todo lo que me mandas Dios, y ser un instrumento de bien en tus sagradas manos. En el sagrado nombre de Jesucristo, Amén.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: dar gracias por el día vivido. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por dar gracias por el día vivido. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: dar gracias por el día vivido. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por dar gracias por el día vivido. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Toda oración nace de una necesidad, y toda necesidad es una puerta que se abre hacia Dios. Si hoy rezas por dar gracias por el día vivido, date cuenta de lo que estás haciendo: estás confiando a alguien más poderoso que tus problemas aquello que quizá llevas tiempo intentando resolver solo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Cómo rezar esta oración
- Enciende una vela o coloca delante de ti una imagen sagrada si eso te ayuda.
- Pon nombre a tu petición: di a Dios con claridad para quién y para qué rezas.
- Reza la oración con calma, sin esconder nada de lo que sientes.
- Guarda un minuto de silencio para escuchar lo que Dios quiera decirte.
- Anota tu petición y la fecha en un cuaderno: volverás a agradecer cuando llegue la respuesta.
Versículo para acompañar tu oración
«Oh venid, cantemos a Jehová; jubilemos ante la roca de nuestra salvación.»
— Salmo 95:1
La alabanza no niega los problemas: los pone en su lugar, bajo la roca.
Que el Señor te bendiga y te guarde; que haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su paz. Amén.