Oración para acercarme a Cristo
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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Señor mío, me pongo en Tu santa presencia con la confianza de quien le habla a su padre, de quien se dirige a un ser amoroso y comprensivo que está oyéndolo con todo el cariño que pueda imaginarse. Mi Padre, mi Dios amado, oye mis palabras.
Cuando estuve lejos de Ti, mi Dios, sentí que las cosas no marchaban del todo bien para mí. Aunque hubo momentos en que sentí felicidad por mis logros o sentí orgullo porque todo cuanto hacía era bueno, no podía realmente sentir alegría por completo.
Y eso fue porque mi ser no estaba completo, Padre celestial. Aún me faltaba conocer las enseñanzas de tu amado Hijo para saber que la vida que llevaba, aunque era buena y agradable, podía ser mejor.
Cuando hubo dificultades o tiempos en los que tenía que atravesar por instantes amargos, me era tan difícil avanzar sin sentirme mal o entrar en desesperación. Pero en Tu santa compañía, Dios mío, y recordando las hermosas promesas de salvación que Nuestro Señor Jesucristo nos hizo, todo se vuelve más sencillo.
Permite, Dios padre, que pueda acercarme aún más a tu amado Hijo, que puedan conocer su forma de ver el mundo y lo que Él enseñaba sobre el amor, porque quiero ser cada vez mejor. Acércame más a Nuestro Salvador para que sea mi guía en este mundo.
Te pido, además, Padre celestial, por todos aquellos que aún no han conocido a Jesús y no saben quién es Él ni aquello que intenta enseñarnos. Dales la claridad en su mente para que puedan reconocer que todo aquello que proviene de Jesús es bondad, amor y solidaridad. Dales la inteligencia para que puedan entender que, al lado de Cristo, todo es hermoso.
Son grandes mis pecados, Dios de misericordia, te pido perdón por todos ellos. No tengas en cuenta mis equivocaciones sino la fuerza que muestro para mejorar y enmendar todo aquello que hice mal. Señor, perdona mis ofensas hacia Ti y hacia mi prójimo.
Te agradezco enormemente por todas las bendiciones dadas a mi vida, Padre bueno, por la salud y el alivio de las preocupaciones. Te doy gracias por mi familia y porque nunca permites que les falte nada ni que pasen necesidades.
Alabado seas, mi Dios, porque siempre has sido bueno conmigo y con todos tus hijos e hijas. Alabado seas, Padre, porque Tu amor es insuperable, porque nadie podrá igualar Tu grandeza y porque toda Tu creación te rinde honores. Bendito seas, Señor.
Permite, Dios mío, que mi vida camine en dirección a los hermosos mensajes de Cristo. Deja que pueda ser más perfecta mi alegría, Señor. Dame la fuerza para conducirme con rectitud por el camino de la salvación.
Te doy gracias, mi Padre, por tener este momento en el que podemos conversar y ser más unidos cada vez. Te agradezco porque este espacio de oración es lo más importante para mí, puesto que es por aquí que puedo hablarte y recordar que siempre formas parte de mi vida.
En nombre de Tu amado Hijo, el señor Jesús, te pido que oigas mis peticiones, santo Padre, y me des todo aquello que hará mucho mejor de lo que ya soy. Amén.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por acercarme a cristo. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: acercarme a cristo. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.
Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: acercarme a cristo. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por acercarme a cristo. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Toda oración nace de una necesidad, y toda necesidad es una puerta que se abre hacia Dios. Si hoy rezas por acercarme a cristo, date cuenta de lo que estás haciendo: estás confiando a alguien más poderoso que tus problemas aquello que quizá llevas tiempo intentando resolver solo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.
Cómo rezar esta oración
- Busca un lugar tranquilo y aparta el móvil: pocas cosas ayudan tanto a orar como el silencio.
- Haz la señal de la cruz y respira hondo un par de veces para entrar en calma.
- Lee la oración despacio, con atención a cada frase; no tengas prisa por terminarla.
- Detente en lo que más toque tu corazón y repítelo con tus propias palabras.
- Termina con un Padre Nuestro o simplemente con un «gracias, Señor».
Versículo para acompañar tu oración
«Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer.»
— Romanos 15:13
La esperanza no se fabrica: es un don que se pide al Dios de esperanza.
Que esta oración sea para ti fuente de consuelo, fuerza y esperanza. Dios nunca deja de escuchar a quien lo busca con corazón sincero.