Oración de la mañana para el 17 de Junio del 2025
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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Mi amado Señor, un nuevo amanecer a llegado a mi vida ¡Qué dicha la mía! Cada rayo de sol, cada cantar de las aves, cada abrazo de mis seres queridos, es una nueva razón para poder agradecerte por este gran milagro de la vida. He podido despertar con una gran alegría, porque me dejaste descansar y reponer fuerzas, las que te pedí en mis rezos.
Eres la persona más importante de esta casa y de mi vida entera, ayúdame a aumentar mi fe con el paso de las horas y de los días, aviva el fuego en mi corazón para que arda de amor y de gratitud hacia Ti. Bendito Padre, quiero aprovechar todo lo que me tienes para esta mañana, que no se me escape ningún instante, quiero seguir amándote, alabándote y sirviéndote con fervor.
Llena mi ser con tu presencia, enamórame en la contemplación de tu creación mi Señor. Que este día se llene de tu paz, de tu amor y de tus enseñanzas. Esta noche te entrego todos mis anhelos y las metas que quiero trazar, para que seas Tú quien las examine en tu divinidad y se realice todo conforme a tu voluntad.
Hoy, mi corazón quiere alabarte y adorar tu nombre. Quiero decirte a través de mis alabanzas, lo mucho que te amo y que quiero hacer todo lo posible por agradarte, desde lo más sencillo. Soy instrumento tuyo, mi Señor, enséñame como puedo llevar tu mensaje de amor y esperanza a todos los hermanos más necesitados del mundo, desde mi lugar de trabajo hasta mi hogar.
Muchas gracias mi Dios, porque permites que este día pueda ser compartido con mi querida familia. Gracias porque desde la unión, desde el hermoso vínculo que tenemos, podemos manifestar tu presencia en nuestro hogar.
Te agradezco mi amado Señor, porque me brindas el coraje que necesito para no decaer, para hacerle frente a la dificultad y porque en Ti puedo encontrar la motivación principal, para hacer las cosas con verdadero sentido, como trabajar, estudiar o seguirte.
No quiero olvidar hacer la petición por mis amigos en Cristo, gracias por el tesoro de sus vidas, porque a pesar de mis defectos y mis inseguridades, ellos han decidido permanecer a mi lado y han hecho todo lo posible por acercarme a Ti, me han sabido acompañar en la tristeza, en mi dolor y en mis momentos de éxitos.
Señor de misericordia, esta mañana también te pido para que tu amor me renueve día a día, para que mis ilusiones no se desgasten por alguna decepción o por alguna mala experiencia.
Dame la posibilidad de vivir al máximo cada instante que me regalas de vida, quiero aprovechar todo con mucha responsabilidad y prudencia. Guía mi mente para poder decidir bien y reaccionar de la mejor manera. No apartes tu voz, ni tu mirada de mi por favor, te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.
Amado Dios, mi oración por este nuevo día que comienza no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: este nuevo día que comienza. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Amado Dios, mi oración por este nuevo día que comienza no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
El silencio también es oración. Antes y después de pedir por este nuevo día que comienza, quédate unos segundos en calma y deja que Dios hable. Muchas veces lo que más necesitamos no es que cambie nuestra situación, sino que nuestra mirada se renueve para verla desde su amor.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por este nuevo día que comienza con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por este nuevo día que comienza, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Cómo rezar esta oración
- Reza esta oración al comenzar el día, cuando el corazón está más sereno.
- Relájate: una postura cómoda y la respiración lenta ayudan a concentrarse.
- Lee cada párrafo dos veces: la primera para comprender, la segunda para rezarlo.
- Añade tus propias peticiones, en especial las que no salen con palabras.
- Termina con la señal de la cruz y guarda una frase de la oración para repetirla durante el día.
Versículo para acompañar tu oración
«Jehová es mi pastor; nada me faltará.»
— Salmo 23:1
Quien camina con el buen pastor camina provisto, guiado y acompañado.
Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.