🛡️ Oraciones de Protección

Oración en los momentos de angustia

Edición y reflexión: Oraciones de Dios

Oración cristiana · 1 lectura

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Una cruz y un refugio de piedra permanecen firmes mientras pasa la tormenta

Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.

Querido Padre celestial, en este día quiero agradecerte infinitamente por todo lo que me has dado en esta vida, por mis padres, por mis hijos y por toda mi familia, porque a pesar de estar atravesando momentos difíciles que me causan preocupaciones y tristeza, siempre estás a mi lado permitiéndome salir adelante, airoso de las pruebas que se presentan en esta constante lucha que vivimos día a día.

Gracias te doy, Padre mío, porque tengo la certeza de que siempre podré contar contigo, sobre todo en estos momentos de angustia que estoy pasando, porque sé que Tú estarás a mi lado acompañándome, cuidándome y dándome tu apoyo incondicional, porque tu amor y tu bondad son infinitos para todos tus hijos.

Mi queridísimo Señor, también quiero agradecerte porque siempre escuchas mis oraciones y mis súplicas, porque mi fe en Ti es inquebrantable Señor y porque siempre estás dispuesto a escucharme y ayudarme; creo que sin tu ayuda nada sería posible, mi Dios.

Es por esta razón que hoy me dirijo hacia Ti, Dios de mi vida, con todo mi amor y con mi corazón abierto para pedirte que me sigas brindando tu apoyo, tu misericordia y tu consuelo en estos momentos de angustia y desesperación que me han tocado vivir.

No permitas que me hunda en la zozobra y la tristeza, ayúdame a seguir adelante, a superar todos los obstáculos que se presenten, porque Tú todo lo puedes Señor, ayúdame a encontrar la paz y tranquilidad que necesito para afrontar estos temas que tanto me agobian.

Mi Señor, también quiero pedirte que me des paciencia y sabiduría para poder afrontar estas cargas que Tú bien conoces y que no me dejan vivir tranquilo. Tú nos dices en tu Palabra que vayamos a Ti todos los que estamos cansados, pues Tú nos darás descanso, por favor, no me dejes caer en la depresión, en la desesperanza y en el abatimiento.

Dios mío, dame fuerza y valentía para no decaer en la lucha ante estos problemas que me tienen tan angustiado, me pongo en tus benditas manos mi Señor, ayúdame, guíame, acompáñame como siempre lo has hecho, mi buen Dios. No me desampares, no me dejes solo, Señor, en Ti confío mi Dios, pero sobre todo que se haga tu santa voluntad.

Yo confío en Ti y estoy convencido de que, tomado de tu mano, podré salir victorioso de esta angustia que me atormenta. Yo sé que los problemas son temporales, pero Tú, mi santo y buen Señor, eres para siempre.

Yo tengo fe en Ti, Padre de todo lo posible, pero he de reconocer que muchas veces soy débil y caigo en la desesperanza, en la perturbación y me dejo abatir por aquella angustia que se apodera de mi ser y me hace retirar la mirada que tengo siempre puesta en Ti. No lo permitas más, Dios misericordioso, ¡Ten compasión de mí!

Y en estos momentos de constante angustia que me encuentro viviendo, llegara a desanimarme, levántame, Dios bendito, tómame de la mano y ayúdame a salir de la desesperación, pues para Ti nada es imposible, porque eres grande, bueno e incomparable.

Gracias Dios mío porque sé que me escuchas, que puedo contar contigo siempre que te necesite, sé que Tú estarás ahí conmigo, porque Tú nunca dejas solo a ninguno de tus hijos y sé que no me vas a abandonar pase lo que pase mi Dios.

Dios mío te pido en este día derrames tus bendiciones sobre este siervo tuyo y sobre toda mi familia, para que juntos podamos sobrellevar todos los problemas, sufrimientos, necesidades y angustias y podamos vivir en paz y armonía, en comunión contigo Señor. Te lo pido en el nombre de tu bien amado Hijo Jesús, Amén.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: la protección de mi vida y de mi casa. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.

Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: la protección de mi vida y de mi casa. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Amado Dios, mi oración por la protección de mi vida y de mi casa no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Amén. 🙏

Reflexión para tu oración

Cuando rezamos por la protección de mi vida y de mi casa declaramos, sin decirlo con palabras, que Dios puede lo que a nosotros nos resulta imposible. Esa confianza agrada al Señor más que mil sacrificios. Por eso, antes de pedir, conviene detenerse un momento y dejar que el corazón se tranquilice en su presencia.

Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por la protección de mi vida y de mi casa con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.

La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por la protección de mi vida y de mi casa, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.

Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con la protección de mi vida y de mi casa y en todo lo que lo rodea.

Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.

Cómo rezar esta oración

  1. Elige el momento del día en que tu mente esté más despejada.
  2. Comienza dando gracias a Dios por algo concreto de tu jornada.
  3. Reza la oración completa, en voz alta si puedes, saboreando las palabras.
  4. Ofrece a Dios tus intenciones personales relacionadas con lo que acabas de rezar.
  5. Cierra con una pregunta sencilla para tu vida: ¿qué me pide Dios hoy?

Versículo para acompañar tu oración

«Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová.»

— Salmo 121:1-2

Mirar hacia arriba antes que alrededor cambia por completo el miedo.

La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde tu corazón y tu mente, y que su amor llene tu casa. Amén.