Oración en contra de la ruina y los problemas económicos
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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Bendito Padre, hoy te ofrezco mi oración y te doy las gracias por haberme dado la oportunidad de despertar en un nuevo día junto a mi familia, un día más para poder disfrutar de tus bendiciones, afrontar nuevas pruebas, atravesar desafíos y sobre todo fortalecer mi espíritu con tu inmenso amor.
Mi Amado Señor, en esta oportunidad vengo a pedir tu socorro, porque me encuentro atravesando duros momentos de angustia y preocupación, siento que no encuentro la salida a tantos problemas y me veo sumido en la desesperación.
Hoy clamo tu nombre para que puedas obrar en mí tu sagrada voluntad, para que puedas oír mis suplicas y puedas darme de tu misericordia, porque mis pruebas son grandes y temo no poder salir de ellas sin tu ayuda mi Señor.
Mi fe en Ti es infinita, y confío en que me darás de tu apoyo, de tu ayuda para poder librarme de estos angustiantes momentos. Tú nos has dicho Bendito Dios, que mientras estemos contigo nada nos faltará, y que a quien pida, se le dará y yo sé que eres un Padre justo, un padre que cumple sus promesas.
Quiero pedirte desde ya Santo Señor, que derrames sobre mí Tu sangre y sobre todo aquello que me viene ocurriendo entorno a mi ambiente financiero, que seas Tú quien dirija mis negocios, mis inversiones o deudas, porque Tu sabiduría es infinita y sabrás guiarme para tomar la mejor decisión siempre.
Sé que no he fallado mi Señor y que he venido viviendo una vida lejos de Ti, que no he sabido escuchar los susurros de tu espíritu, que me alertaban sobre mis malas decisiones. Pero hoy Padre Eterno, vengo a Ti arrepentido y comprometido a vivir mi vida de la manera que tú quieres mi Señor.
Amado Dios, líbrame de todos mis problemas financieros, he vivido momentos de mucha aflicción gracias a estos, y no quiero que estas adversidades sigan impidiendo mi estabilidad financiera y económica, quiero poder hacerme cargo de mis deudas, de mis deudores, de todo aquello que requiera atención.
Y perdóname Señor si alguna vez renegué de Ti y de tu actuar en mi vida, perdón si no supe ver lo que era mejor para mí y mi familia, perdóname Santo Dios, por haber renegado de mi trabajo, de mis compañeros, de mis superiores, te prometo que desde ahora sabré valorar las oportunidades que me has dado día tras día para lograr mis objetivos.
No permitas Mi Buen Dios, que caiga en la ruina poniendo en peligro la seguridad y estabilidad de mi familia, no permitas que mi economía se vea afectada por mis malas decisiones o por acciones externas.
Ayúdame Dios Altísimo, solo Tú conoces mis luchas, mis desafíos y mis sacrificios para poder darle a mi familia una vida digna en este mundo, solo Tú conoces todo lo que he logrado para que ellos puedan tener todo lo que necesitan para salir adelante.
Es por eso que hoy te pido con un corazón humilde, que derrames tus bendiciones sobre mi economía y sobre mi estabilidad financiera para que pueda seguir esforzándome y darle a mi familia lo que se merece, ayúdame a ser una herramienta imprescindible en mi lugar de trabajo, para que pueda conservar mi empleo.
Señor misericordioso, rompe estas cadenas que me atan a la pobreza, ayúdame a prosperar y a surgir desde lo más profundo con mi esfuerzo, no permitas que el enemigo me tiente con sus malas acciones, y sus resultados fáciles, ayúdame a ser un hombre íntegro y honrado y que la necesidad no me lleve a cometer actos delictivos, toma mi mano y ayúdame a ser siempre un hombre honesto y trabajador. En el nombre de Jesucristo, Amén.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por esta intención del corazón. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Amado Dios, mi oración por esta intención del corazón no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: esta intención del corazón. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por esta intención del corazón. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: esta intención del corazón. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
«Oración en contra de la ruina y los problemas económicos» puede acompañarte durante días, semanas o todo el tiempo que necesites. Las oraciones que más amamos suelen ser las que repetimos. Si esta intención del corazón es importante para ti, haz de esta oración un hábito: Dios premia la constancia con una intimidad cada vez mayor.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
Cómo rezar esta oración
- Enciende una vela o coloca delante de ti una imagen sagrada si eso te ayuda.
- Pon nombre a tu petición: di a Dios con claridad para quién y para qué rezas.
- Reza la oración con calma, sin esconder nada de lo que sientes.
- Guarda un minuto de silencio para escuchar lo que Dios quiera decirte.
- Anota tu petición y la fecha en un cuaderno: volverás a agradecer cuando llegue la respuesta.
Versículo para acompañar tu oración
«Probadme ahora en esto… si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.»
— Malaquías 3:10
Dios desafía nuestra fe con promesas de abundancia que no se cortan.
La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde tu corazón y tu mente, y que su amor llene tu casa. Amén.