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Oración de sanación de la autoestima

Edición y reflexión: Oraciones de Dios

Oración cristiana · 4 lecturas

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Edición actualizada el

Agua clara y una rama de olivo junto a una cruz simbolizan cuidado y consuelo

«Oración de sanación de la autoestima». Esta oración puede acompañar un momento real de tu día. Léela con calma y deja que sus palabras te ayuden a expresar lo que vives: la gratitud, una dificultad, el cuidado de tu familia o la necesidad de comenzar de nuevo.

Querido Padre, te amo con todo mi corazón y toda mi mente. Te agradezco por el bienestar que me regalas desde que me levanto hasta que me acuesto, por demostrarme tu amor en cada día a través de muchas maneras y personas. Quisiera tener una manera para poder retribuirte como debes todo el cariño que tienes por mí, pero en estos momentos me es difícil, por no puedo ni conmigo mismo.

Pues ahora, como desde ya varios días, no me encuentro bien, no me siento conforme con nada ni satisfecho con la imagen que tengo. He perdido el valor por mi persona, me han hecho sentir que no valgo, que soy demasiado tímido, espeso, lento, que soy malo en lo que hago y no tengo ni una pizca de gracia.

Solo quisiera que bajes hasta lo más recóndito donde mi corazón se encuentra para que lo toques, lo sanes y lo hagas volver completamente a Ti. Ayúdame a poder obedecer tu Palabra que siempre es la más precisa, sagrada y perfecta, para que ya no siga pensando en todas las cosas que me hacen sufrir y solo enfocarme en Ti.

Enséñame través de tu gracia, como volver a tener una buena imagen de mi, de los soy ante tus ojos, ante los demás, pues aquí ya he perdido el valor. Los insulto y los apodos se me han quedado muy grabados en la mente, como un tatuaje permanente, ya no tengo la seguridad de atreverme a hacer las cosas, por el temor a fracasar.

Padre todopoderoso, te ruego que puedas sanar todo lo que haya quedado herido en mi, que me abraces tan fuerte para que todo lo que haya quedado roto, resquebrajado en mi vida, vuelva a tomar su forma, como Tú lo habías moldeado, te pido perdón porque ni yo sé como poder salir de esta situación.

Ayúdame a poder perdonarme , amarme como Tú me amas y a perdonar a todos los que estuvieron involucrados en las injusticias que cometieron conmigo, en el daño que de alguna manera causaron y yo creía todo lo malo que dijeron de mí.

Te pido por las personas que me miraron por debajo de mi valor, por la falta de cariño y respeto de otras, porque últimamente he recibido muchos rechazos de manera consciente e inconscientemente, a veces uno hace daño, no se imagina lo que ha causado y lo hace de malo, pero es muy imprudente.

Ten misericordia de mi Dios de mi vida, me siento culpable y a veces merecedor de todo lo que he ido escuchando y viendo cuando las cosas no me salen bien, me frustra el saber que ya no hago mis actividades con las mismas ganas, ya no abrazo con el alma a la persona. He perdido el interés por tantas cosas, que por momentos me hace sentir mal ese descuido y por otros, ya no me importa nada.

Padre de piedad, hazme sentir cuánto me amas, porque has venido a mirarme desde tu reino. Elevo mi mirada al cielo para que pueda volver a tener la convicción de tu amor, de comprender que nuevamente has dado la vida por mí y por todo el mundo, que por tu redención mis heridas queden sanadas mi Señor, ya no quiero seguir así.

Establece nuevamente tu amor, tu valentía y esperanza en mi corazón, para que las puertas que abrí al desánimo o al pecado se cierren completamente y para siempre. Te entrego mi vida otra vez, haz lo que quieras con ella porque yo ya no tengo idea de como manejar esta situación.

Solo sé que recurriendo a Ti, por lo menos ya no me hundiré más en el pozo de la decepción, de la falta de querer. Toma lo bueno que haya quedado de mi vida y avívalo con el fuego de tu amor, que pueda consumirse a tal punto de que yo pueda reaccionar, ser limpio y volver a ponerme en pie.

Transfórmame Señor, ven Dios y llena todos mis vacíos, que no quede ningún espacio de mi vida sin tu presencia. Quiero recuperar el amor y la seguridad que perdí para que pueda verme como Tú lo has venido haciendo desde antes de mi concepción, como un ser único, bello, y auténtico, te lo pido en nombre de tu Hijo Jesús, Amén.

Amado Dios, mi oración por sanación de la autoestima no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: sanación de la autoestima. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Amado Dios, mi oración por sanación de la autoestima no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en sanación de la autoestima, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Padre amado, no permitas que la inquietud por sanación de la autoestima me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.

Amén. 🙏

Encontrarte con Dios en lo que estás viviendo

Ante la enfermedad, puedes pedir salud y al mismo tiempo ofrecer compañía a quien está sufriendo. Esta oración abre un lugar para la esperanza, el cansancio y las preguntas, sin exigir que la persona enferma se muestre siempre fuerte. No hace falta explicar su situación mediante una supuesta falta de fe. Reza por ella, escucha lo que necesita y mantén la oración junto al cuidado y a la atención sanitaria correspondiente.

Cuando pides por la salud, puedes unir la esperanza a una presencia concreta: escuchar, acompañar y respetar lo que necesita la persona. No atribuyas la enfermedad a una falta de fe. Esta petición se suma al cuidado y a la atención sanitaria, sin reemplazarlos.

La vida de oración se construye en encuentros pequeños, no en una actuación perfecta. Puedes acudir a Dios con alegría, cansancio, preguntas o incluso con dificultad para encontrar palabras. El tiempo dedicado a rezar cobra sentido cuando se prolonga en la manera de escuchar, trabajar, cuidar y pedir perdón. Si hoy tu atención se dispersa, vuelve a una frase de la oración y comienza de nuevo sin reprocharte esa distracción.

Para meditar sobre esta oración

Al rezar «Oración de sanación de la autoestima», puedes detenerte en esta pregunta: ¿Dónde necesito comenzar de nuevo sin esconder mi dificultad?

Una forma sencilla de rezar hoy

  1. Busca un momento posible dentro de tu jornada. Puedes rezar sentado, durante una pausa o antes de acostarte; procura que ese espacio te permita atender a las palabras con calma.
  2. Presenta una dificultad sin justificarte ni juzgarte: habla a Dios de ella con la sencillez de quien desea ser acompañado.
  3. Cierra la oración con una petición sencilla sobre el resto del día y un nombre concreto por quien quieras interceder. Si una frase te ha acompañado, puedes recordarla después.

Una petición con tus propias palabras

Dios mío, aquí estoy con lo que ha ocurrido hoy y con lo que todavía no sé resolver. Ayúdame a reconocer tu compañía en la vida cotidiana. Hazme atento a quien necesita cuidado, dispuesto a pedir perdón y agradecido por los dones sencillos. Sostén mi confianza cuando me falten las palabras y enséñame a caminar contigo paso a paso. Amén.