Oración para buscar siempre la paz
Toma un momento de tu día para encontrarte con Dios. Reza esta oración palabra por palabra, o déjala inspirarte para hablar con Él con tus propias palabras.
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Padre amado, quiero postrarme frente a Ti para hablarte y sentir que estás cerca y puedo decir las cosas con honestidad y sin sentir vergüenza ni temor. Me dispongo a estar en tu presencia santa, Señor bendito. Quiero que me escuches siempre, mi Dios.
Hoy quiero hablarte, mi Padre, de los conflictos que veo en este mundo, pues son muchos y creo que los hombres y mujeres sufren por igual frente a estos problemas, así hayan originado o no estos desacuerdos. Y yo quiero que esto se detenga, Señor de bondad.
Porque ahora mismo están surgiendo a lo largo de todo el mundo diferentes personas con ideas que, cuando ven que no acatan los demás, recurren muchas veces a la violencia y se dan las guerras que tanto mal y tanta destrucción han traído, Padre amado.
Y todo esto causa profundo sufrimiento no sólo a mí, sino a las demás personas, miles y miles de hombres y mujeres que tampoco pueden explicarse cómo es posible que tanto odio irracional se esparza así de rápido por el mundo y pueda generar tanta catástrofe.
Por eso, mi Padre santísimo, te pido que sea yo siempre quien busque la paz frente a cualquier situación que pueda ser un problema. Quiero que me conviertas en un instrumento de tu sabiduría y poder ayudar a resolver cualquier inconveniente con la mejor alternativa.
Bendícenos a todos con tu paz, mi Dios de misericordia, cúbrenos con tu inmensa calma y otórganos el regalo divino del sosiego para ver con otros ojos las dificultades que puedan presentar y aprender que existen más formas de solucionar un problema que sólo peleando.
Perdona nuestras ofensas, Señor. Y ayúdanos a perdonar a quienes nos ofenden porque así lograremos mantener la paz que tanto necesitamos. Danos la humildad para reconocer nuestros errores y la inteligencia para buscar siempre la mejor solución.
Y permite, Dios amado, que podamos percatarnos de los hermosos regalos que día a día nos das, Señor. Porque a veces tus bendiciones están presentes en nuestras vidas y nosotros por estar pendientes de otras cosas ni siquiera las notamos y mucho menos te agradecemos.
Que ahora sea diferente, Padre celestial. Ahora yo veré todo aquello cuanto haces por mí y siempre estaré en gratitud por lo que me has ayudado a lograr. Y eso es algo que compartiré cada vez que puedas, con todas las personas que conozca y aún no sepan de Ti.
Porque para estar bajo tu ala protectora es necesario conocerte, Señor. Y muchos aún no han tenido la dicha de saber que Tú eres el dios verdadero y que si algo sucede en el mundo se da porque así ha sido tu voluntad, Señor misericordioso.
Te doy gracias por este momento tan especial, donde puedo sentirme libre de expresar todo lo que siento y aventurarme a preguntarte tantas cosas y a confesarte todo lo que en otras circunstancias no podría decir. Agradezco esa confianza que me das, Señor.
Y quiero que mi oración llegue a Ti, Padre Amadísimo. Quiero que mis palabras puedan alcanzarte, por eso las encomiendo a tu hijo, nuestro señor Jesús, que es el verdadero camino para llegar a Ti. Gloria a Ti, Señor, por los siglos de los siglos. Amén.
Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: buscar siempre la paz. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en buscar siempre la paz, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por buscar siempre la paz. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: buscar siempre la paz. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
«Oración para buscar siempre la paz» puede acompañarte durante días, semanas o todo el tiempo que necesites. Las oraciones que más amamos suelen ser las que repetimos. Si buscar siempre la paz es importante para ti, haz de esta oración un hábito: Dios premia la constancia con una intimidad cada vez mayor.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Cómo rezar esta oración
- Busca un lugar tranquilo y aparta el móvil: pocas cosas ayudan tanto a orar como el silencio.
- Haz la señal de la cruz y respira hondo un par de veces para entrar en calma.
- Lee la oración despacio, con atención a cada frase; no tengas prisa por terminarla.
- Detente en lo que más toque tu corazón y repítelo con tus propias palabras.
- Termina con un Padre Nuestro o simplemente con un «gracias, Señor».
Versículo para acompañar tu oración
«Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer.»
— Romanos 15:13
La esperanza no se fabrica: es un don que se pide al Dios de esperanza.
Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.